Soy Nuria Puentes, una persona que saluda con un «buenos días, ¿cómo estás?», que sonríe, que hace alguna broma, que observa cómo se comporta la luz natural de forma instintiva, que se fija en los detalles, que empatiza y se pone en tu lugar.
Y, a partir de ahí, intuyo. Me adelanto a lo que puede suceder, me posiciono y disparo una foto… o dos. Y tú ni te habrás dado cuenta.
Esa es la magia que poseemos los fotógrafos.